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1/13/2026

Inicio | Economía El salario mínimo de Uruguay es el más alto de América Latina

 

MONTEVIDEO (Uypress) – Uruguay se mantiene como el país con el salario mínimo más alto de América Latina, ubicándose un 55% por encima del promedio de la región.

 

Luego del reciente aumento anunciado para el salario mínimo, de 7,54% en dos tramos, este se ubicará en 25.383 pesos este año, aproximadamente 650 dólares al tipo de cambio actual.

Así, el salario mínimo de Uruguay se consolida como el más elevado de América Latina y supera ampliamente la media latinoamericana de 400 dólares mensuales, en un contexto de inflación baja y de cierre de negociaciones en los Consejos de Salarios que suelen fijarse por encima de ese piso, resumió ámbito.

De acuerdo al más reciente informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre el ingreso medio per cápita, este se estimó en 33.520 pesos mensuales, es decir unos 863 dólares.

Chile, que ha tenido un ciclo de alzas en los últimos años, llevó a 598 dólares mensuales su salario mínimo. En México son 536 dólares y en Colombia 535 dólares.

Entre otros países de Sudamérica aparecen Paraguay (437,42 dólares), Ecuador (428 dólares), Perú (334,5 dólares), Brasil (295 dólares) y Argentina (228 dólares),

En Centroamérica, el de Costa Rica es 600 dólares, en tanto que en Honduras varía entre 460 y 638 dólares.

 

Imagen: Uypress/DFP


UyPress - Agencia Uruguaya de Noticias

China de desarrollo de alta calidad impulsa la economía mundial mediante la apertura y la innovación

 En los últimos años, China ha tomado el desarrollo de alta calidad como eje central, manteniendo un crecimiento sólido como segunda mayor economía del mundo. Guiada por el principio de que “la innovación es la principal fuerza motriz”, se ha convertido en una fuente clave de innovación científica y tecnológica a escala global. Apoyándose en una apertura de alto nivel, China continúa desempeñando el papel de estabilizador y socio de las cadenas globales de suministro.



China siempre está dispuesta a integrarse más profundamente en la economía mundial y a compartir los frutos del desarrollo con todos los países.


Desarrollo de alta calidad: la economía china pasa de la velocidad a la calidad

Cuando el crecimiento económico deja de centrarse en “crecer rápido” para priorizar “crecer bien”, China vive una transformación profunda. En los últimos ocho años, su PIB aumentó de 68,9 billones de yuanes en 2015 a 134,9 billones en 2024, con una contribución media anual cercana al 30 % al crecimiento mundial, consolidándose durante años como uno de los principales motores de la economía global.


Este avance se sustenta en una mejora clara de la calidad y la eficiencia. En comparación con 2012, la intensidad energética por unidad de PIB se redujo en más de un 26 %, y en 2024 el número de empresas nacionales de alta tecnología superó las 500.000. El enfoque de desarrollo de alta calidad está convirtiendo a la economía china en un estabilizador más sólido, saludable y resiliente, aportando mayor certidumbre e impulso al mercado global.


La innovación como fuerza motriz: auge de la I+D y avances científicos


La innovación se ha convertido en un eje estructural del desarrollo de China. En ocho años, el gasto nacional en investigación y desarrollo aumentó de 1,75 billones de yuanes en 2017 a más de 3,6 billones en 2024, mientras el país mantiene el mayor número de investigadores a nivel mundial.


Esta inversión sostenida ha dado lugar a avances destacados: el radiotelescopio FAST amplía la exploración del universo, el avión de pasajeros C919 consolida capacidades industriales propias y los chips Kirin fortalecen la autonomía tecnológica. Con más del 40 % de las patentes globales de inteligencia artificial, más del 60 % de las estaciones base 5G del mundo y una posición dominante en tecnologías clave de los vehículos de nueva energía, la estrategia de innovación ha impulsado a China de seguidor a actor líder en múltiples campos estratégicos.


Un plano verde: transición baja en carbono y nuevas fuerzas productivas de calidad


Lo verde se consolida como el nuevo sello del desarrollo de China y como una marca central de sus nuevas fuerzas productivas de calidad. Hasta finales de 2024, la capacidad instalada total de generación de energías renovables alcanzó los 1450 millones de kilovatios, lo que representa más del 50 % de la capacidad total de generación eléctrica del país.


En el sector de los vehículos de nueva energía, la producción superó los 13 millones de unidades en 2024, mientras que el consumo de vehículos completos rebasó los 2 billones de yuanes. Con ello, China mantuvo por décimo año consecutivo el primer puesto mundial tanto en producción como en ventas.


En la actualidad, China se ha convertido en el mayor país del  mundo en equipamiento y utilización de energías renovables. Un informe de la Agencia Internacional de Energías Renovables señala que, en los últimos diez años, el costo promedio por kilovatio-hora de la energía eólica y fotovoltaica a nivel global se redujo en más del 60 % y el 80 %, respectivamente, y que una parte sustancial de esta disminución se debe a la contribución de China.

via amsp 


Cuando la ventisca golpea al Sur

 

Cuando la ventisca golpea al Sur: la lanza, la aflicción y la defensa de la dignidad

“La lanza del sur” atraviesa América Latina. Antes de que la sangre alcance a secarse, los acontecimientos empujan a las partes hacia escenarios aún más complejos. La acción militar que vulnera la soberanía no provocó en Washington una reflexión crítica; por el contrario, fue presentada reiteradamente como un éxito e incluso se intentó convertirla en un modelo geoestratégico replicable. La expansión de la hegemonía, como un viento oscuro y mareas turbias, plantea un desafío enorme para todos los


RedcontactoSur


“La lanza del sur” atraviesa América Latina. Antes de que la sangre alcance a secarse, los acontecimientos empujan a las partes hacia escenarios aún más complejos. La acción militar que vulnera la soberanía no provocó en Washington una reflexión crítica; por el contrario, fue presentada reiteradamente como un éxito e incluso se intentó convertirla en un modelo geoestratégico replicable.


La expansión de la hegemonía, como un viento oscuro y mareas turbias, plantea un desafío enorme para todos los países que aspiran a un desarrollo pacífico: qué estrategia adoptar frente a la fuerza hegemónica y cómo preservar los principios y la dignidad.


“Debemos, y lo estamos haciendo, reconstruir nuestras fuerzas armadas con el mejor equipamiento disponible, para garantizar que nuestros combatientes nunca entren en una lucha en igualdad de condiciones. Estamos restableciendo una disuasión tan abrumadora y absoluta que ningún adversario se atreva a ponerla a prueba.”


                                             --Peter Hegseth


Tras completar la operación denominada “determinación absoluta”, el Departamento de Estado de Estados Unidos publicó en redes sociales una fotografía del presidente junto al secretario de Estado y el secretario de Defensa, acompañada del pie de foto: “El presidente Trump es un hombre de acción”, en un intento de borrar la sombra del antiguo apodo “TACO”.


A más de 3000 kilómetros de distancia, la presidenta interina de Venezuela, Rodríguez, dirigió una carta tanto a la comunidad internacional como a Estados Unidos, en la que invitó al Gobierno estadounidense a elaborar de manera conjunta una agenda de cooperación orientada al desarrollo. Poco después, anunció la creación de una comisión encargada de impulsar los asuntos relacionados con la liberación del presidente venezolano, Nicolás Maduro.


Posteriormente, en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, los esposos Maduro comparecieron por primera vez ante la justicia. A Maduro se le imputaron cargos penales como “conspiración de narcoterrorismo, conspiración para el tráfico de cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos”, entre otros. Desde el estrado, negó todas las acusaciones y subrayó: “Sigo siendo el presidente de Venezuela; soy un inocente honrado, un prisionero de guerra secuestrado por las fuerzas armadas de Estados Unidos”.


Ese mismo día, Rodríguez juró como presidenta interina de Venezuela ante la Asamblea Nacional. Lo hizo en nombre del libertador sudamericano Simón Bolívar, prometiendo conducir al país de regreso a su gloria.


“Eres los Estados Unidos, / eres el futuro invasor / de la América ingenua que tiene sangre indígena…”


                                              --Rubén Darío


En cuestión de días quedó al descubierto no solo un choque entre potencias y países pequeños, entre fuerzas hegemónicas y la comunidad internacional, sino también una tensión más profunda: la confrontación entre el «ser» y el «deber ser» en la política internacional.


Los hechos son simples y claros, y la exigencia de la comunidad internacional es igualmente contundente: poner fin a los actos que vulneran el derecho internacional y socavan la soberanía de los Estados, liberar a los jefes de Estado sometidos a control forzado y restablecer el orden internacional.


Sin embargo, en la narrativa del gobierno de Trump, estos acontecimientos se presentan como una victoria con supuestos beneficios geoestratégicos y económicos. La pérdida moral, sencillamente, no forma parte del cálculo de su equipo de gobierno.


Tras trasladar a los esposos Maduro a Estados Unidos, Trump declaró de inmediato: «Estados Unidos seguirá “administrando” Venezuela; cuándo la devolveremos a su pueblo lo decidiremos nosotros».


En las referencias mediáticas sobre el funcionario estadounidense más probable para supervisar ese proceso —el secretario de Estado de origen cubano, Marco Rubio—, periódicos como The Washington Post recurrieron de forma coincidente a un término de clara resonancia colonial: «virrey».


Desde ese momento, lo que sucediera en América Latina dejó de percibirse únicamente como un nuevo «cerco de Numancia». Pasó a adquirir también el cariz de una humillación histórica comparable a Jingkang, la caída de la dinastía Song del Norte.


“Washington controlará indefinidamente las ventas de petróleo de Venezuela. Primero venderá el petróleo en inventario y, en el futuro, venderá el petróleo venezolano de manera indefinida.”


                                              --Chris Wright


La invasión de un país por una potencia, el control forzado de su jefe de Estado y el saqueo de sus recursos naturales. Todo esto constituye una humillación de la época premoderna; por lo que resulta difícil imaginar que ocurra en la tercera década del siglo XXI.


No solo Venezuela: el mundo entero se esfuerza por comprender el comportamiento de Estados Unidos cuando este ignora la soberanía y la dignidad de los demás.


Mientras el secretario de Defensa alienta a “seguir aumentando el armamento y a reconstruir la disuasión militar”, el secretario de Energía Wright ya ha descrito, en términos de un plan comercial, la frase de Trump sobre “recibir de 30 a 50 millones de barriles de petróleo venezolano”:


“Las ventas del petróleo de Venezuela serán controladas por el Gobierno de EE. UU., no sólo el inventario, sino también las ventas futuras de manera ‘indefinida’. Los ingresos por ventas se depositarán en cuentas controladas por el Gobierno de EE. UU., y estos fondos podrán regresar a Venezuela ‘en beneficio del pueblo venezolano’”.


La irracionalidad latente en estos planes y declaraciones, junto con la abrumadora superioridad militar, se convierte en una realidad que los coaccionados deben afrontar.


La capacidad de almacenamiento de petróleo en Venezuela está casi al límite; las rutas marítimas permanecen bloqueadas por Estados Unidos y el país enfrenta la amenaza de nuevos ataques armados.


Evidentemente, esto se presenta como un ejercicio de elección sin opciones correctas.


Se informa que la petrolera estatal venezolana, PDVSA, ya negocia planes de explotación petrolera con la parte estadounidense. En estas circunstancias, el acuerdo final probablemente será aún más desigual de lo que anticipa la comunidad internacional.


La máxima de Bolívar se reafirma en su patria: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad.”


Sólo hay una diferencia respecto a 1829: esta vez ni siquiera existe la excusa de la “libertad”.


“La manera en que controlamos a Venezuela es controlando las finanzas: controlamos los recursos energéticos y le decimos al régimen: “Pueden vender el petróleo, siempre y cuando sirvan a los intereses nacionales de Estados Unidos”.


                                                --J.D. Vance


Las sanciones y el bloqueo de EE. UU. contra Venezuela comenzaron a principios del siglo XXI, mucho antes de esta operación militar. Su duración ha atravesado cuatro presidentes estadounidenses y cinco administraciones, tiempo suficiente para que un niño venezolano haya crecido bajo sanciones, ingresado en las fuerzas armadas y muerto en 2026 en un ataque de las fuerzas estadounidenses.


Las intervenciones de EE. UU. para influir o derrocar gobiernos en Latinoamérica son una práctica recurrente en el escenario americano contemporáneo; durante el siglo XX se repitieron más de cuarenta veces y afectaron buena parte del continente:


La demanda intensiva de tierra durante los periodos de expansión, el control de los beneficios de las empresas multinacionales en la fase de desarrollo, y la búsqueda de energía y ventajas geoestratégicas para preservar la hegemonía global…


En la mesa redonda, cualquier aleteo de mariposa provoca, en el vasto continente americano, una guerra local o la subversión del poder.


Los países latinoamericanos, los países del Sur y la comunidad internacional suelen clamar por el “deber ser”: por la soberanía y la dignidad nacional, esperando que la rectitud y la moral se restablezcan; pero en la selva del “ser” deben negociar y ceder ante la hegemonía para sobrevivir y desarrollarse bajo presión.


¿Significa esto que, en un entorno geopolítico cada vez más hostil, la defensa de la dignidad ya no importa?


Árbenz, Allende, Castro… ya fueran victoriosos o caídos, la respuesta de los latinoamericanos a lo largo de un siglo ha sido clara:


“Sigue siendo sumamente importante”.


Como dijo el canciller colombiano William Villavicencio, quien recientemente facilitó una llamada entre presidentes: “El respeto a la soberanía y al pueblo no admite ambigüedades, concesiones ni complacencias.”


“Si ahora se comete un acto manifiestamente injusto contra un país, y se le atribuye como justo, ¿no es esto la distinción entre conocer lo justo y lo injusto?”


                                                  -- Mo Tzu


La lanza del Sur no sólo hiere a los países del Sur.


Después de que Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Polonia, España y el Reino Unido emitieran una declaración conjunta, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, reiteró:


EE. UU. está considerando la “compra” de la isla de Groenlandia, sin descartar el uso de la fuerza.


Frente a una potencia que ha perdido sus ataduras morales, la ideología, las alianzas políticas y los lazos culturales se sacrifican en favor del interés práctico.


Desde la perspectiva histórica y contemporánea, la igualdad, el Estado de derecho y el multilateralismo, por más arduos que resulten de alcanzar, constituyen la opción única y compartida para la gran mayoría de los países del mundo.


Insistir en los ideales comunes de la humanidad y renunciar a la esperanza de excepciones es el único camino para salir de “la aflicción del Sur”.










VIA AMSP


La excepción permanente: de la gestión penal del enemigo al secuestro de la soberanía

 La excepción permanente: de la gestión penal del enemigo al secuestro de la soberanía



El símbolo de Cilia Flores que quiere seguir al presidente y que, ante el tribunal estadounidense, se niega a doblegarse declarándose "prisionera de guerra" junto a su compañero, es la imagen más potente de la dignidad revolucionaria. Es la respuesta de todo un pueblo que le dice al supremacismo blanco y patriarcal: no pueden secuestrar una idea, porque esa idea camina sobre las piernas de millones de mujeres que han decidido no volver a ser invisibles nunca más.


Geraldina Colotti RedContactoSur 


El secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores, operado por las fuerzas especiales estadounidenses el 3 de enero de 2026, tras un despliegue de fuerza militar y tecnología de alto nivel sin precedentes, no representa solamente un acto de piratería geopolítica, sino el culmine lógico de una parábola jurídica iniciada en los laboratorios de la contrarrevolución europea de los años setenta. Lo que en un tiempo se definía como "Estado de emergencia" se ha trasmutado en un dispositivo global y permanente, una "legislación penal del enemigo" que ha dejado de distinguir entre el derecho de guerra y el derecho civil, superponiéndolos en un único ejercicio de policía planetaria.


Del laboratorio italiano a la “gobernanza global”


Para comprender la violencia de la actual fase imperialista, es necesario remontarse al cortocircuito securitario que ha redefinido el concepto de "orden público". El caso italiano es, en este sentido, paradigmático. En el largo ciclo de lucha revolucionaria abierto desde 1968-69, el Estado burgués —tutelado por los Estados Unidos y sostenido por una turbia alianza con mafias y neofascistas— respondió a cada avance obrero con la estrategia de la tensión: las masacres de Piazza Fontana y Piazza della Loggia fueron los "asesinatos de Estado" necesarios para frenar el impulso hacia el cambio radical.


Frente al reconocimiento de la OTAN por parte del PCI —el partido comunista más fuerte de Europa en aquel entonces, desde tiempo desaparecido— y al progresivo reabsorbimiento de las instancias populares en el marco institucional, surgió la guerrilla marxista-leninista de las Brigadas Rojas, que enfrentó a la burguesía en un choque que duró casi veinte años. La respuesta del aparato de poder fue la instauración de un verdadero Estado de policía: cárceles especiales, penas aumentadas en un tercio, ejecuciones sumarias, torturas sistemáticas en los primeros años de los 80 y una legislación de arrepentimiento —basada en la delación premiada (el "pentitismo") y en la abjuración ideológica como condición para el derecho de palabra (la disociación) — orientada a quebrar la identidad política de los militantes.


Esta "emergencia" trastocó el tejido democrático para derrotar lo que se etiquetaba como "terrorismo". Pero el dato político central es que, incluso tras la derrota de la lucha armada, esta lógica no cesó: se convirtió en filosofía de gobierno, a nivel local y global.


El uso político de la magistratura y la nueva ética del arrepentimiento


La emergencia mutó en gestión ordinaria a través del uso político de la magistratura (hoy se llama lowfare). La justicia fue transformada en un instrumento para resolver los problemas sociales y, al mismo tiempo, en un terreno de confrontación entre sectores de la burguesía (como se vio en el paso de la Primera a la Segunda República con el proceso Andreotti y Tangentopoli, después en Brasil Lava Yato).


Esta dinámica impuso el "pentitismo" —concreto e ideológico— como una nueva ética pública, y la teoría de la conspiración suplantó al análisis de la historia como historia de la lucha de clases y choque de intereses contrapuestos: un dispositivo, jurídico y simbólico, orientado a truncar la dignidad de los nuevos sujetos en lucha, obligándoles a la abjuración como condición para el derecho a la palabra. Se castiga al individuo no por lo que ha cometido, sino por lo que representa: una amenaza a la acumulación capitalista.


Esta lógica se ha universalizado hoy. La vemos actuando en Perú, donde la legislación hereditaria de los años noventa sigue siendo utilizada para neutralizar toda oposición social, etiquetando como "enemigo interno" a cualquiera que reivindique la soberanía sobre los recursos. La encontramos en la operación de criminalización del centro social Askatasuna en Turín. Aquí, el Estado experimenta sobre las nuevas generaciones la transformación del disenso en una figura delictiva, buscando erradicar aquellos puestos de avanzada de la resistencia que aún desafían la explotación capitalista.


El fetiche de la legalidad y el secuestro de Cilia Flores


El sistema global opera a través de una hipocresía estructural: el fetiche de la legalidad. Por un lado, se exige la obediencia absoluta a las normas del mercado; por otro, el imperialismo pisotea el derecho internacional en cuanto se convierte en un obstáculo: desde el conflicto en las fábricas hasta los espacios públicos y los fraudes electorales, cuando el resultado diverge de la voluntad colonial. El secuestro de un jefe de Estado soberano y de una diputada electa revela la naturaleza real del "jardín" occidental: un orden basado en la “dictadura de la burguesía”, esencia de las democracias formales.


Es el mismo mecanismo que permite el genocidio en Gaza, donde todo el cuerpo social palestino es transformado en objetivo militar, y ninguna norma internacional parece poder impedir el crimen colonial. Benjamin Netanyahu y María Corina Machado comparten la misma función: son los custodios de una frontera neocolonial que criminaliza a quien resiste a la expropiación de los territorios y de las conciencias.


En este cuadro, el secuestro de Cilia Flores asume un valor simbólico enorme. La narrativa supremacista estadounidense intenta reducirla a una mera apéndice del líder, pero la Revolución Bolivariana la ha consagrado como "Primera Combatiente", subvirtiendo el rol patriarcal de la First Lady. Golpearla a ella significa intentar herir el corazón de la militancia popular, que desafía con orgullo la arrogancia del poder.


El símbolo de Cilia Flores que quiere seguir al presidente y que, ante el tribunal estadounidense, se niega a doblegarse y se declara "prisionera de guerra" junto a su compañero, es la imagen más potente de la dignidad revolucionaria. Es la respuesta de todo un pueblo que le dice al supremacismo blanco y patriarcal: no pueden secuestrar una idea, porque esa idea camina sobre las piernas de millones de mujeres que han decidido no volver a ser invisibles nunca más.


Occidente se erige en defensor de los derechos de las mujeres solo cuando puede usarlos como pretexto bélico, pero criminaliza ferozmente a la mujer que participa en la construcción de una soberanía alternativa. Cilia Flores, abogada de los sectores populares y protagonista de la historia revolucionaria, representa un feminismo de clase que no separa la emancipación de género de la lucha contra el capital.


Su negativa a doblegarse ante un tribunal extranjero, declarándose "prisionera de guerra", es la respuesta más potente al patriarcado colonial que querría a las mujeres del Sur global como víctimas silenciosas o comparsas subalternas.


Rendir honor a la resistencia de Cilia Flores significa, por tanto, revertir la perspectiva del feminismo liberal. Su figura nos recuerda que la lucha contra el patriarcado es inseparable del antimperialismo: no existe libertad para la mujer del Sur global si su país está bajo “sanciones” o bombardeos.


Nos recuerda, también, que la solidaridad de clase debe volver a saltar las fronteras: porque las mujeres que hoy en Venezuela defienden las fábricas y las comunas son las hermanas de las mujeres palestinas que resisten al genocidio y de las jóvenes militantes que en Europa se oponen a la lógica punitiva del Estado.


El rostro mujer del poder popular: Delcy Rodríguez


El intento de desmantelar el proceso bolivariano a través del secuestro de sus símbolos choca con el hecho de que en Venezuela el poder tiene rostro de mujer. La conducción del país asumida por Delcy Rodríguez como Presidenta encargada es la consecuencia natural de un proceso en el que más del 80% de la dirección de los organismos populares y de las Comunas está compuesta por mujeres, que también están en la cima de ministerios y poderes públicos. Son ellas las “casamatas” vivientes que resisten al ataque asimétrico y que demuestran cómo el poder popular está intrínsecamente ligado a la subjetividad femenina liberada.


La presidencia “encargada” de Delcy Rodríguez, a quien tantas veces hemos visto desafiar abiertamente a los poderes fácticos en su rol de ministra de Exteriores, no es una excepción, sino la consecuencia natural de un proceso que, además de haber reconocido en el trabajo doméstico y de cuidado un valor social y político, ha transformado a las mujeres de objetos de la historia en sujetos del cambio radical. La lucha contra el capitalismo patriarcal en Venezuela es estructural, y se vincula a la liberación de toda forma de explotación y tutela colonial o neocolonial.


Venezuela: la última brecha


Defender a Venezuela hoy significa defender la posibilidad misma del cambio radical contra un sistema que querría imponernos el arrepentimiento ideológico como única vía. El secuestro de Maduro y Flores es una advertencia para cualquiera que desafíe la hegemonía del dólar. Romper el aislamiento mediático significa rechazar el papel de "súbditos de la seguridad" para volver a ser sujetos de la historia.


En un mundo transformado en prisión, Venezuela sigue siendo el nombre de una esperanza que no se deja secuestrar.

Soberana Caravana: el canto de José Alejandro Delgado ante el ataque imperialista

 Soberana Caravana: el canto de José Alejandro Delgado ante el ataque imperialista




Por Geraldina Colotti


En la Plaza de los Museos, en Caracas, los niños y las niñas dibujan aviones cargados de flores y no de bombas, junto a los rostros de Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores, el presidente venezolano y la primera combatiente, secuestrados en la noche del 3 de enero. Música, poesía y canciones se alternan con las reflexiones políticas de Blanca Eekhout, Erika Farías, Génesis Garvett e Hindu Anderi. Entre el público, con banderas y pancartas, se ven caras conocidas de la intelectualidad, como Judith Valencia. En la tarima, los versos de poetas como Joel Linares Moreno siguen las notas de la cantora Amaranta, anunciadas por la promotora cultural Margot Sivira, organizadora de la Soberana Caravana: una iniciativa del Frente Francisco de Miranda que reunió a artistas, cultores, poetas, activistas, circenses, actores, cantantes y bailarines.


Esta es la primera edición de varias que se estarán replicando en distintas zonas de Caracas con el propósito de elaborar juntos la herida profunda impresa por el ataque imperialista, y mostrar una respuesta de amor, compartir y fortaleza que está venciendo la violencia y el temor. Ha concluido este primer encuentro José Delgado, músico, compositor y cantautor venezolano, que ha conmovido al público con sus palabras de aliento y compromiso.


En su repertorio predomina la fusión de ritmos provenientes de la música popular tradicional venezolana con géneros como el jazz, el rock and roll, la salsa y el pop. Sus principales instrumentos de ejecución son el cuatro y la guitarra. Él vive en Ciudad Tiuna, donde se desencadenaron las bombas de Trump. Al terminar el encuentro, nos contó lo que ha vivido.


¿Cuál es el significado y el objetivo de esta iniciativa?


Estamos acá en esta Caravana Soberana, en esta primera edición en la Plaza de los Museos, haciendo canto y levantando nuestras voces. Estamos articulando nuestros corazones para sentirnos juntos en este nuevo momento que nos ha llegado y que nos plantea muchos desafíos por delante. Como siempre, el pueblo venezolano ha tenido desafíos porque decidió emanciparse. Siempre elimperialismo utiliza muchas formas para doblegarnos; algunas son evidentes, otras muy calladas pero efectivas. Hacer resistencia a eso requiere enormes cantidades de energía, y el canto y la poesía se convierten en esa manera de resguardarnos, de contenernos ante toda esta conmoción que estamos viviendo. Viví el bombardeo en mi comunidad.


¿Tú lo viviste directamente?


Sí, yo vivo en Ciudad Tiuna.


Para explicarlo a quien nos lee desde afuera, ¿qué es Ciudad Tiuna?


Ciudad Tiuna es el urbanismo piloto que creó el Comandante Chávez dentro del Fuerte Tiuna, el principal fuerte del país. Fue el lugar donde atacaron la mayor cantidad de misiles y bombas en este bombardeo horroroso. Son alrededor de 25 mil familias entre todos los sectores. Es un proyecto habitacional de la Revolución Bolivariana donde nos dieron soluciones habitacionales para las familias trabajadoras. Es un bastión de dignidad, de fortaleza y de revolución. Está poblado de muchos niños, parques y mucha vida permanente. Sentir lo que nos pasó el 3 de enero fue una situación horrorosa que tendremos que procesar como comunidad. Es un recuerdo horrible que nos sella, pero las vulnerabilidades también sellan lazos profundos.


Y ha habido heridos también, ¿no?


Heridos y muertos. En el otro sector de viviendas, hacia la zona de “los bielorrusos”, se sintieron mucho más las explosiones. De verdad que sigo buscando palabras para dar salida a esos sentires, porque vivir eso es algo verdaderamente impactante. Estábamos durmiendo y de pronto los estallidos. Uno piensa, mientras baja la escalera, que en cualquier momento va a estallar su casa. La gente gritaba en pánico. Todo fue muy feo. Pero la comunidad se reunió, nos hemos estado encontrando y tratando de recomenzar el circuito cotidiano. Vamos a estar fortalecidos cada vez más. Confío en que es así porque nos toca; nos llamaron nuestros libertadores hace muchos años. Esto me trasciende a mí y a mi época. Es un llamado de nuestros ancestros y nosotros no tenemos otra cosa que hacer sino cumplir esa orden.


Afuera, por las redes sociales, dijeron que ha habido saqueos y que la oposición ya está haciendo fiesta en la calle. ¿Cómo lo viste tú ahí? ¿Qué está pasando realmente en la calle?


Bueno, la calle está tranquila, está en paz. Yo no he visto ningún foco de violencia ni aplausos. Creo que nuestro pueblo es comprensivo y leal. Esa enseñanza es aleccionadora. Nuestro pueblo mismo, como siempre, se comporta a la altura ante las adversidades. Yo me conmuevo mucho y refuerzo cada vez mi compromiso.


¿Cuántos años tienes tú?


Tengo 45, los cumplí el 28 de diciembre.


Pareces un jovencito. ¿Y cuándo empezaste a hacer música?


Comencé muy pequeño en casa, con las parrandas de mi familia, con mis padres y mis hermanos.


¿Y cómo definirías tu estilo?


¿Mi estilo? Sentido. Porque si no lo siento, no lo canto. Eso es de verdad, es real, y eso es raro en este momento. Mi música se alimenta de la trova venezolana y latinoamericana, de nuestros trovadores más originarios y de nuestras músicas tradicionales. Ese es mi primer alimento.


¿Hay algo de rap también...


Hay de todo un poco. Experimento con muchos sonidos. Tengo una predilección por la música tradicional venezolana, pero desde ahí, con total libertad, combino sonidos. Algunos se queman en las manos y otros quedan muy bien. Es una música bastante mezclada con una búsqueda poética muy mía. No se trata solo de repetir cosas, sino de crear con los instrumentos y lo que voy sintiendo. Voy creando canciones con mi propio sello, con mi propia manera de matar los piojos.


En Ciudad Tiuna hay muchos músicos, ¿verdad?


Muchos. Está Lionel, Lilia, Amaranta, Tijoy... hay muchísimos.


¿Cómo nació esta Caravana Soberana y cómo reaccionaron de inmediato ustedes?


Esta caravana nace con la convocatoria del Frente Francisco de Miranda con la idea de llevarle arte a nuestro pueblo, de encontrarnos para cantarnos y sentirnos juntos. Creo que va a estar aquí unas cuantas semanas más, porque es muy importante este espacio de sentimiento. Tenemos que transitar dos cosas: por un lado la conmoción y los relatos que son difíciles de tragar, y por otro, mantenernos en pie de lucha para seguir defendiendo nuestra revolución.


¿Cuál es tu análisis de lo que ha pasado? ¿Qué escenario podemos imaginar ahora?


Nunca imaginábamos este escenario, aunque estaban las advertencias. Nuestro pueblo está en paz y la dirigencia de nuestras instituciones está haciendo lo que tiene que hacer. Nuestro presidente, que está secuestrado, nos ha dado señas de dignidad; está en pie, no está disminuido. Nosotros asumimos lo que ellos nos van diciendo y tenemos que continuar en la disciplina, fortaleciendo lo que yo llamo la orgánica de la lealtad que tiene este pueblo.


¿Cómo definirías esa orgánica de la lealtad a nivel poético?


Como algo que nos articula. Es la lealtad a nuestra historia, a nuestra memoria histórica y a nuestros principios. Muchas veces no podría explicártelo a profundidad, pero es algo que nos mantiene disciplinados. Aunque somos un pueblo muy rebelde y es difícil que hagamos absolutamente lo que alguien quiera, sí sabemos nuclearnos cuando hay una situación seria. A veces podemos no entender por dónde van las cosas, pero no por eso nos vamos a desordenar. Ya se aclarará el camino que tenemos que tomar. Yo no soy un militar con misiles ni bazucas, no sé de eso, pero confío en que nuestro gobierno tiene hombres y mujeres formados para eso. Estoy seguro de que actuaron de la manera que había que actuar.


¿En qué sentido?


Estoy convencido de que hubo una orden de no hacer una resistencia mayor. Porque si hubiésemos tenido más resistencia, todos los barrios de Caracas estarían llenos de miles de muertos. Fue así porque esos perros venían babeando por matarnos a millones. Cayeron hermanos y hermanas; estamos con sus familias, les honramos la memoria y su lucha no va a ser en vano. No pudieron matar a más gente, y eso también es la orgánica de la lealtad.


1/08/2026

Denuncia de invasion

 



COMUNICADO DE PRENSA INTERNACIONAL

REDCONTACTOSUR denuncia ante los pueblos del mundo uno de los crímenes políticos más graves de las últimas décadas: la violación sistemática de los derechos humanos, del derecho internacional, de todos los convenios y tratados vigentes, y la agresión directa contra la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela.

Denunciamos la violación del espacio aéreo venezolano, el atropello a su autodeterminación y el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro Moros y de su esposa, en un acto de terrorismo de Estado ejecutado bajo la lógica criminal del imperialismo estadounidense.

Estados Unidos, principal potencia agresora en toda la historia de la humanidad, responsable de guerras, invasiones, genocidios, bloqueos y golpes de Estado en todos los continentes, vuelve a actuar como siempre: pisoteando el derecho internacional, desconociendo la voluntad popular y tratando a América del Sur como su patio trasero colonial.

No se trata solo de Venezuela.
Se trata de un mensaje mafioso al mundo entero: ningún pueblo que se atreva a ser soberano está a salvo.

Lo afirmamos sin rodeos ni ambigüedades:
quien no exija de manera inmediata la liberación del presidente Nicolás Maduro y de su esposa es cómplice. Cómplice del secuestro, cómplice de la agresión imperialista, cómplice del crimen político. No existe neutralidad posible frente a este ataque brutal: el silencio es traición.

Convocamos a los pueblos del mundo, a las organizaciones populares, sociales, sindicales, políticas y de derechos humanos, a movilizarse de forma inmediata, a repudiar activamente este accionar criminal y a denunciar en cada calle, en cada plaza y en cada foro internacional la ofensiva imperialista que hoy amenaza a toda la región.

La historia de América Latina está escrita con sangre derramada por el imperialismo.
Hoy, nuevamente, pretenden imponer el miedo.
No lo lograrán.

Exigimos la inmediata liberación del presidente Nicolás Maduro Moros y de su esposa.
Exigimos el respeto irrestricto a la soberanía de Venezuela.
Exigimos el fin del accionar criminal del imperialismo estadounidense.

La dignidad de los pueblos no se negocia.
La soberanía no se entrega.
La lucha continúa.


---Lic Ruben Suarez Director 

REDCONTACTOSUR
3 de enero de 2025

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1/06/2026

Porque la invasion



La verdadera razón por la que Estados Unidos está invadiendo Venezuela se remonta a un acuerdo que Henry Kissinger hizo con Arabia Saudita en 1974.

Y voy a explicar por qué en realidad esto trata sobre la SUPERVIVENCIA del propio dólar estadounidense.

No se trata de drogas.
No se trata de terrorismo.
No se trata de “democracia”.

Se trata del sistema del petrodólar que ha mantenido a Estados Unidos como la potencia económica dominante durante 50 años.

Y Venezuela acaba de amenazar con acabar con él.

Esto es lo que realmente acaba de pasar:

Venezuela tiene 303 mil millones de barriles de reservas probadas de petróleo.

Las más grandes del planeta.

Más que Arabia Saudita.

El 20% de todo el petróleo mundial.

Pero aquí está la parte importante:

Venezuela estaba vendiendo activamente ese petróleo en yuanes chinos, no en dólares.

En 2018, Venezuela anunció que se “liberaría del dólar”.

Comenzaron a aceptar yuanes, euros, rublos, cualquier cosa menos dólares para el petróleo.

Estaban solicitando unirse a los BRICS.

Estaban construyendo canales de pago directos con China que evitaban por completo el sistema SWIFT.

Y estaban sentados sobre suficiente petróleo como para financiar la desdolarización durante décadas.

¿Por qué importa esto?

Porque todo el sistema financiero estadounidense está construido sobre una sola cosa:

El petrodólar.

En 1974, Henry Kissinger hizo un acuerdo con Arabia Saudita:

Todo el petróleo vendido globalmente debía fijarse en dólares estadounidenses.

A cambio, Estados Unidos proporcionaría protección militar.

Este único acuerdo creó una demanda artificial de dólares en todo el mundo.

Todos los países del planeta necesitan dólares para comprar petróleo.

Esto le permite a Estados Unidos imprimir dinero ilimitadamente mientras otros países trabajan para obtenerlo.

Financia al ejército. El estado de bienestar. El gasto deficitario.

El petrodólar es más importante para la hegemonía estadounidense que los portaaviones.

Y hay un patrón de lo que les ocurre a los líderes que lo desafían:

2000: Saddam Hussein anuncia que Irak venderá petróleo en euros en lugar de dólares.
2003: Invasión. Cambio de régimen. El petróleo iraquí vuelve inmediatamente a venderse en dólares. Saddam es linchado.

Las armas de destrucción masiva nunca fueron encontradas porque nunca existieron.

2009: Gadafi propone una moneda africana respaldada en oro llamada el “dinar de oro” para el comercio de petróleo.

Correos filtrados de Hillary Clinton confirman que esta fue la RAZÓN PRINCIPAL de la intervención.

Cita del correo:

> “Este oro estaba destinado a establecer una moneda panafricana basada en el dinar de oro libio”.

2011: La OTAN bombardea Libia. Gadafi es sodomizado y asesinado. Libia ahora tiene mercados de esclavos abiertos.

“¡Vinimos, vimos, murió!”, se rió Clinton ante las cámaras.

El dinar de oro murió con él.

Y ahora, Maduro.

Con cinco veces más petróleo que Saddam y Gadafi juntos.

Vendiendo activamente en yuanes.

Construyendo sistemas de pago fuera del control del dólar.

Solicitando unirse a los BRICS.

Asociado con China, Rusia e Irán.

Los tres países que lideran la desdolarización global.

Esto no es coincidencia.

Desafía al petrodólar. Te cambian el régimen.

Cada.
Sola.
Vez.

Stephen Miller (asesor de seguridad nacional de EE. UU.) lo dijo literalmente en voz alta hace dos semanas:

> “El sudor, el ingenio y el trabajo estadounidenses crearon la industria petrolera en Venezuela. Su expropiación tiránica fue el mayor robo registrado de riqueza y propiedad estadounidense”.

No lo están ocultando.

Afirman que el petróleo venezolano PERTENECE a Estados Unidos porque empresas estadounidenses lo desarrollaron hace 100 años.

Bajo esta lógica, cada recurso nacionalizado en la historia fue un “robo”.

Pero aquí está el problema MÁS PROFUNDO:

El petrodólar ya se está muriendo.

Rusia vende petróleo en rublos y yuanes desde Ucrania.

Arabia Saudita está discutiendo abiertamente liquidaciones en yuanes.

Irán ha comerciado en monedas no vinculadas al dólar durante años.

China construyó CIPS, su propia alternativa a SWIFT, con 4,800 bancos en 185 países.

Los BRICS están construyendo activamente sistemas de pago que evitan por completo el dólar.

El proyecto mBridge permite a los bancos centrales liquidar transacciones instantáneamente en monedas locales.

Venezuela uniéndose a los BRICS con 303 mil millones de barriles de petróleo aceleraría esto de forma exponencial.

De eso trata realmente esta invasión.

No de detener drogas. Venezuela representa menos del 1% de la cocaína en EE. UU.

No de terrorismo. No hay evidencia de que Maduro dirija una “organización terrorista”.

No de democracia. Estados Unidos apoya a Arabia Saudita, que no tiene elecciones.

Esto se trata de mantener un acuerdo de hace 50 años que le permite a Estados Unidos imprimir dinero mientras el mundo trabaja para obtenerlo.

Y las consecuencias son aterradoras:

Rusia, China e Irán ya están denunciando esto como “agresión armada”.

China es el mayor comprador de petróleo venezolano. Están perdiendo miles de millones.

Las naciones BRICS están viendo cómo un país es invadido por comerciar fuera del dólar.

Cada nación que considera la desdolarización acaba de recibir el mensaje:

Desafía al dólar y te bombardeamos.

Pero aquí está el problema…

Ese mensaje podría acelerar la desdolarización, no detenerla.

Porque ahora cada país del Sur Global sabe qué pasa si amenazas la hegemonía del dólar.

Y se están dando cuenta de que la única protección es moverse MÁS RÁPIDO.

El momento también es increíble:

3 de enero de 2026: Venezuela invadida. Maduro capturado.
3 de enero de 1990: Panamá invadido. Noriega capturado.

36 años de diferencia. Casi el mismo día.

El mismo manual. La misma excusa del “narcotráfico”.

La misma razón real: control de recursos estratégicos y rutas comerciales.

La historia no se repite, pero rima.

Lo que sigue:

La conferencia de prensa de Trump en Mar-a-Lago establece la narrativa.

Las petroleras estadounidenses ya están formadas en fila. Politico informó que han sido contactadas para “regresar a Venezuela”.

Se instalará a la oposición. El petróleo volverá a fluir en dólares.

Venezuela se convierte en otro Irak. Otra Libia.

Pero aquí está lo que nadie está preguntando:

¿Qué pasa cuando ya no puedes bombardear para mantener el dominio del dólar?

¿Cuando China tiene suficiente poder económico para responder?

¿Cuando los BRICS controlan el 40% del PIB mundial y dicen “no más dólares”?

¿Cuando el mundo se da cuenta de que el petrodólar se mantiene con violencia?

Estados Unidos acaba de mostrar sus cartas.

La pregunta es si el resto del mundo se dobla o llama el farol.

Porque esta invasión es una admisión de que el dólar ya no puede competir por sus propios méritos.

Cuando tienes que bombardear países para que usen tu moneda, la moneda ya está muriendo.

Venezuela no es el comienzo.

Es el final desesperado.

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